EMIGRANTE LIBRE DE PECADO

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Cada vez que despierto,
no hallo frontera alguna en este corazón.

Y es que mis sueños, por ti,
son emigrantes libres de pecado…
Enloquecidos por tu sonrisa que es canto,
llama encendida de esta emoción
que no es más emoción.

Porque tu existencia es realidad en mi locura
¿y tus canciones?
Tus canciones, credo eterno de la razón.

No imaginaba que esta amistad que no existe
sea tan fuerte, tan limpia, tan pura…

Frágil tu mirada y sordas estas palabras aliadas a ti,
que me dejan indefenso ante la guerra del más infantil sueño.

¿Cómo robar un segundo de tu aliento?
¡Dime cómo!
Si la distancia me odia y de ti me aleja.

Me resignaré a ser sombra, mas no desistiré…
Porque lo que siento por ti no lo sienten las rocas.

Tú sé la misma… Rocío dulce en el campo,
destello de los astros más lejanos.
Cubre con tu mirar de ángel todo el espacio,
anda y ve que por ti la vida se ha creado.

Lo amado es libre si el sentimiento es puro,
lo triste es querer sin decir a quién.
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Como para presumir tu libertad…

libre

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Llegas cada dos o tres días,
como para presumir tu libertad.
(…)
Y dejas que tus pobres letras
acaricien mis sentidos
-como cortando lento-
-como hiriendo lento-
para averiguar cínicamente
si es que aún encuentras
entre mis torpes textos
un triste TE QUIERO.

***

Llegas cada dos o tres días,
como para presumir tu libertad.

¡Me cuestionas!
¡Me confundes!
Apenas y sonríes
y luego te vas…

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La muerte me busca, es débil mi fe…

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¡Dios! Dios mío… ¿Qué pasa?
¿Será que estoy muerto en vida?
Pues mis ansias de existir son vanas.

A penas y supero un día
llega la noche y atormenta mi calma.
Susurros de llantos egoístas,
de repente con puñales golpean mi espalda.

Quisiera escaparme de mí,
desprenderme de mi alma y así ser feliz.

La muerte me busca, pues es débil mi Fe,
oscuros mis años y triste mi vida se ve.

¿Los días? Los días ante mí no acaban,
son sanguijuelas que sin piedad me matan.

¡Moriré! Quizá, tal vez…
Extintos mis pasos, extinto mi ser.

Porque yo nací para morir
y salvación nunca encontré en mí.

No soy nada sin ser lo que quiero,
valgo poco si no hago lo que pienso.

¿Por qué estoy vivo? Me he preguntado.
Si por mi  un infinito viaje
en mi ocaso está aguardando.

Miles de sueños se van volando…
¿Lo absurdo? ¿Lo tonto?
Lo absurdo y lo tonto se va quedando.

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¿Cómo? Dime cómo…

ADIOS

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Escribo esta carta tan solo para decirte adiós,
porque sé que el amor que un día fue, hoy no será.
Frágil mi sombra que aún busca ser parte de ti,
e ingrata la luz de tus ojos, respuesta inmediata a mi locura.

¿Cómo quemar en mis sentidos el tacto de tu piel?
¿Cómo desprender de mi camino tus pasos
y eliminar de mi alcoba
los restos que aún quedan de las noches de placer?

¿Cómo?
Dime cómo…

Fugitivo soy, lo sé muy bien.
Carezco de paz.
Vivo en las sombras.
Respiro el aire ardiente en despecho
y me protejo bajo los escombros azules
que por ti no encuentran su mar,
que por ti no encuentran su cielo.

Eres…
Eres aquella huella que se siente por siempre,
aquel recuerdo migrante
que regresa en invierno,
matando despacio,
resucitando el miedo.

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Llorar te va muy bien…

puedes-puedes
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Puedes llorar… Por favor no te detengas.
Mira que así luces muy bien.
Llorar te va muy bien.

Al menos, ahora sé que dentro de ti
se estremece un pequeño trozo de carne.
Tu pecho ya no está vacío,
el dolor lo llenó de emoción.

Te dije que algún día a mí volverías,
cuando en los brazos de otro te veas infeliz.
Y lo hiciste -es triste- pero lo hiciste.

Recuerdas cuando era yo el que lloraba,
cuando yo suplicaba un poco más de tiempo,
tratando de convencerte de que en realidad te amaba.
-dime-
¿Recuerdas?

Ahora entiendes que este mundo no es plano
y que la vida no es el camino fácil
donde abandonas los corazones de otros a tu antojo,
creyendo que las lágrimas son un tonto chantaje
y que las palabras son sólo eso: PALABRAS.

Eres un extraño y al verte me es imposible sentirte
porque desde que te fuiste te convertiste en un cadáver
y al ser un cadáver en mi vida tú ya no existes.

Puedes llorar… Por favor no te detengas.

DE TUS LABIOS… DE TU CUERPO…

BUSCAR

Aun restándole tiempo al tiempo
a veces es imposible dejar de  sentir,
dejar de pensar.

Y es que, aunque el exilio sea mi único consuelo
después de tus labios, después de tu cuerpo…
Mi sangre… Sí, aquella sangre que un día también fue tu sangre,
pese a ya no poseer un corazón, se niega a olvidar.

Fuiste aquellos besos en la calle.
-Con miradas-
Fuiste aquel déja vu esperado.
-Con esperanza-
Fuiste aquel sueño que nunca fue un sueño.
-Porque siempre fuiste cierto-

Y eres… ¿Eres?
-Difícil pregunta-

Eres la última sonrisa, que se vistió de lágrimas.
Eres el último silencio, que a veces acaricia, que a veces mata.
Eres la última palabra, escrita una noche de viernes,
mientras tu cuerpo en la ciudad del norte sonreía…
Y el mío, en la ciudad del sur, te extrañaba.

Y yo… ¿Quién soy yo?
-Preferiría leer tu repuesta-

Yo, tal vez sea aquel zurdo al otro lado de la calle.
Yo, tal vez sea aquel primer encuentro trasformado en deseo.
Yo, tal vez sea aquel niño inquieto, que así como llegó, se alejó.
Yo, tal vez sea aquel “te quiero”, seguido de un “no puedo”.
Yo, tal vez sea la última noche de sexo, y con ello…
Yo, tal vez sea la última excusa para entender que tu cuerpo,
en realidad, ama a otro cuerpo.

Pero yo, después de aquellos hirientes “tal vez”,
Yo… Sí, YO –con mayúsculas- soy aquel hombre
–extrañamente cierto-, que con la verdad en sus ojos,
sólo encuentra en ti la otra mitad que le hace falta para sentirse completo,
para sonreír, para vivir, para venirse, para continuarse, para SER.

Prometo desde siempre…

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Cuando respiro, cierro los ojos
y aquella mirada me consume otra vez.

¿Qué cruel destino es este? Que me atrae a ti
mientras la sombra de tu ausencia infinita
martiriza estas ganas locas de besarte,
de tocarte… De sentir que tus sentidos
hoy serán mis sentidos; como es de mi cuerpo
el suave aroma de tu piel de seda.

¡Mi vida!
Mi vida ya no es más del aire.
¡Mis sueños!
Mis sueños no son más del tiempo.

Porque de tu sola presencia
heredé el silencio que me vuelve loco,
que transforma este ardiente deseo en versos,
iluminando con luces grises,
las coloridas tardes cuando no te veo.
Prometo desde siempre, ser tu esclavo, tu Prometeo. *
Encadenado a la calidez de tus palabras,
exigiendo interés, exigiendo desvelo.

¡O no!
Seré mejor el apasionado Romeo,*
para hurtar poesías del aire
y colgarlas de tu ventana, mi Julieta. *
¡Mi amor!
Mi eterno amor secreto.
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.* PROMETEO: En la mitología griega, Prometeo fue el titán amigo de los mortales, a quienes entregó el fuego robándolo de los dioses.
* ROMEO – JULIETA: Personajes de la tragedia que lleva el mismo nombre “Romeo y Julieta”, escrita por William Shakespeare.

no te tengo…

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Cuanto tiempo ha pasado y aún no te encuentro,
de mi soledad rescato el silencio y… ¿De mi cuerpo?,
de mi cuerpo la paciencia que a cada paso pierdo.

Sinfonías de colores se refugian ante el alba,
mientras la sombra de esta alma agotada
frente al mismo puerto figura agitada.

¡Jamás! ¡Jamás llegará!
Y quizá esta sea la bendición
que aun mirando, no quiero mirar.

Mil sombras se apoderan hoy de mi templo,
regalando cicatrices y reviviendo el ingrato recuerdo
de que aún no te tengo…

Y es que te amo.
Sí… Te amo tanto, tanto, tanto…
No te conozco, no te respiro, no te veo;
pero la absurda realidad, a escondidas,
ya me ha dicho que te quiero.

Pasará la distancia.
El día se hará eterno.
Lloraré tu llegada
como el cielo en pleno invierno.

Fingiré que estoy vivo.
Fingiré que he muerto.
Y cuando llegue la mañana
partiré a nuestro encuentro.
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