FRENTE AL ESPEJO

QUIERO-ROBIN-MENDOZA
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Quiero humedecer tus sábanas blancas
con el sudor intenso de nuestros cuerpos.

Quiero poner tus manos acalambradas
de ganas sobre mi cara.

-Alimentarme de tu pecho,
frente al espejo-

Quiero destruir aquello que se ha permitido
y usar palabras obscenas, mientras dibujo
un corazón con mi lengua sobre tu ombligo.

Quiero que ellos nos odien.

Ser condenados…
Ser exiliados…
Ser aprehendidos…

Y que todo mundo nos juzgue,
por vivir aquello que nadie ha vivido.

Quiero, contigo quiero.
Todo…
Lo quiero…
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De vuelta al pasado…

LUZ.
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La ciudad parece detener sus luces.
Como en una fotografía, de vuelta al pasado,
ahora todo es distinto…

Vivo en un estado permanente de coma,
sentado al otro lado de la calle,
en un parque repleto de flores
que nadie visita.

La perspectiva desde aquí carece de luz y sonido.
Llorar no es suficiente -no existe calma-
y sonreír cuesta tanto
que a los pobres les han extirpado sus labios.

Mentir es ahora el único pan que sostiene al cuerpo.
Miro a mi izquierda y quienes todo lo prometieron
se fueron; creyendo que la necesidad
los hará resucitar, cuando los que poco tienen
se alimenten de sus hijos.
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Como lo que soy frente a ti

piano.
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Te veo tocar el piano mientras el reloj arrastra las doce.
Oscurece y mi necesidad de regresar a casa muere por primera vez.

Dejo caer mi humanidad para aceptar que aveces los planes pueden fallar.
Trato de no ir más allá de tu YO INTERIOR,
pero lamento que en este juego de dos hoy soy el perdedor.

Dime que puedes sentirlo como lo siento yo.
El peso es muy fuerte para cargarlo solo.
Ven y dame una mano mientras me alimento de ti.

Como si este fuese el último día de mis días,
mírame a los ojos y dime que sí.

Te has adueñado de cada lugar, ya no existe espacio infinito.
La luz de tus ojos iluminó mis habitaciones oscuras
y ha enceguecido la soledad que existía en mí.

Miro al cielo y decepcionado acepto que no existe nada más que ver.
El viento migró muy lejos, posees mis fuerzas terrenales, confundes mis necesidades
y haces de mí lo que yo planeaba hacer de ti.

Hay versiones de mí que aún desconozco.
Versiones humanas que me asustan, que me alejan y que hoy te pertenecen.
Versiones que alimentas de carne y sangre,
que tu resucitas y me tienen de rodilla frente a ti.
Como un niño frente a ti.
Como un torpe frente a ti.
Como humano frente a ti.
Como lo que soy frente a ti.
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¿Qué buscábamos? Nadie lo supo…

aquella-noche
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Aquella noche decidimos tomar el camino equivocado.
¿Qué buscábamos? Nadie lo supo…
Y aunque tú me viste primero, fui yo quien se lanzó a ti.
Como seguro de que la necesidad era más fuerte que tu miedos.

No, fue tu respuesta y con aquella respuesta pasaron los días…
Y con el paso de días una tarde llegamos a casa.
Nos tocamos y al segundo tu ropa cubría, en el suelo, nuestras sombras.

Luego nos besamos, nos besamos tanto, tanto, que nos faltaron labios.

Ya de regreso…
Quise hablarte, pero el silencio en tus ojos parecía decirlo todo…
El sol se ocultaba y mientras conducía a 80 kilómetros por hora
una canción gritaba que había sido escrita para nosotros.
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La muerte me busca, es débil mi fe…

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¡Dios! Dios mío… ¿Qué pasa?
¿Será que estoy muerto en vida?
Pues mis ansias de existir son vanas.

A penas y supero un día
llega la noche y atormenta mi calma.
Susurros de llantos egoístas,
de repente con puñales golpean mi espalda.

Quisiera escaparme de mí,
desprenderme de mi alma y así ser feliz.

La muerte me busca, pues es débil mi Fe,
oscuros mis años y triste mi vida se ve.

¿Los días? Los días ante mí no acaban,
son sanguijuelas que sin piedad me matan.

¡Moriré! Quizá, tal vez…
Extintos mis pasos, extinto mi ser.

Porque yo nací para morir
y salvación nunca encontré en mí.

No soy nada sin ser lo que quiero,
valgo poco si no hago lo que pienso.

¿Por qué estoy vivo? Me he preguntado.
Si por mi  un infinito viaje
en mi ocaso está aguardando.

Miles de sueños se van volando…
¿Lo absurdo? ¿Lo tonto?
Lo absurdo y lo tonto se va quedando.

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no te tengo…

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Cuanto tiempo ha pasado y aún no te encuentro,
de mi soledad rescato el silencio y… ¿De mi cuerpo?,
de mi cuerpo la paciencia que a cada paso pierdo.

Sinfonías de colores se refugian ante el alba,
mientras la sombra de esta alma agotada
frente al mismo puerto figura agitada.

¡Jamás! ¡Jamás llegará!
Y quizá esta sea la bendición
que aun mirando, no quiero mirar.

Mil sombras se apoderan hoy de mi templo,
regalando cicatrices y reviviendo el ingrato recuerdo
de que aún no te tengo…

Y es que te amo.
Sí… Te amo tanto, tanto, tanto…
No te conozco, no te respiro, no te veo;
pero la absurda realidad, a escondidas,
ya me ha dicho que te quiero.

Pasará la distancia.
El día se hará eterno.
Lloraré tu llegada
como el cielo en pleno invierno.

Fingiré que estoy vivo.
Fingiré que he muerto.
Y cuando llegue la mañana
partiré a nuestro encuentro.
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