SOBRE MI CAMA

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Estoy sentado sobre mi cama,
mirando a mis pies descalzos
y buscando una ingenua excusa
para levantarme y caminar.

¿Ayer?
Ayer no dormí hasta tarde.
Cuando el reloj dio las dos,
cubrí mi cuerpo con la sábana blanca
que me regaló mamá.
Y en silencio repetía tu nombre,
para fingir durante dos segundos
que aquella noche, fue una de nuestras noches…
Cuando hablábamos por más de seis horas.
Luego yo me quedaba dormido
y tú me escuchabas roncar.

Te pienso todos los días.
¡Sí!
¡Debo aceptarlo!
Te pienso para reír.
Y también te pienso para llorar.

Y es que me es imposible olvidarte.
Olvidar, por ejemplo:
que junto a ti yo inventé un lenguaje nuevo.
Y junto a mí, tú aprendiste a cocinar.
Olvidar nuestro único viaje.
Tú mordiendo mis labios
y yo pidiendo que lo hagas despacio.

Los dos sonreímos…
Los dos amamos…
¿Los dos?
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Como lo que soy frente a ti

piano.
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Te veo tocar el piano mientras el reloj arrastra las doce.
Oscurece y mi necesidad de regresar a casa muere por primera vez.

Dejo caer mi humanidad para aceptar que aveces los planes pueden fallar.
Trato de no ir más allá de tu YO INTERIOR,
pero lamento que en este juego de dos hoy soy el perdedor.

Dime que puedes sentirlo como lo siento yo.
El peso es muy fuerte para cargarlo solo.
Ven y dame una mano mientras me alimento de ti.

Como si este fuese el último día de mis días,
mírame a los ojos y dime que sí.

Te has adueñado de cada lugar, ya no existe espacio infinito.
La luz de tus ojos iluminó mis habitaciones oscuras
y ha enceguecido la soledad que existía en mí.

Miro al cielo y decepcionado acepto que no existe nada más que ver.
El viento migró muy lejos, posees mis fuerzas terrenales, confundes mis necesidades
y haces de mí lo que yo planeaba hacer de ti.

Hay versiones de mí que aún desconozco.
Versiones humanas que me asustan, que me alejan y que hoy te pertenecen.
Versiones que alimentas de carne y sangre,
que tu resucitas y me tienen de rodilla frente a ti.
Como un niño frente a ti.
Como un torpe frente a ti.
Como humano frente a ti.
Como lo que soy frente a ti.
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¿Qué buscábamos? Nadie lo supo…

aquella-noche
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Aquella noche decidimos tomar el camino equivocado.
¿Qué buscábamos? Nadie lo supo…
Y aunque tú me viste primero, fui yo quien se lanzó a ti.
Como seguro de que la necesidad era más fuerte que tu miedos.

No, fue tu respuesta y con aquella respuesta pasaron los días…
Y con el paso de días una tarde llegamos a casa.
Nos tocamos y al segundo tu ropa cubría, en el suelo, nuestras sombras.

Luego nos besamos, nos besamos tanto, tanto, que nos faltaron labios.

Ya de regreso…
Quise hablarte, pero el silencio en tus ojos parecía decirlo todo…
El sol se ocultaba y mientras conducía a 80 kilómetros por hora
una canción gritaba que había sido escrita para nosotros.
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no te tengo…

qrt

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Cuanto tiempo ha pasado y aún no te encuentro,
de mi soledad rescato el silencio y… ¿De mi cuerpo?,
de mi cuerpo la paciencia que a cada paso pierdo.

Sinfonías de colores se refugian ante el alba,
mientras la sombra de esta alma agotada
frente al mismo puerto figura agitada.

¡Jamás! ¡Jamás llegará!
Y quizá esta sea la bendición
que aun mirando, no quiero mirar.

Mil sombras se apoderan hoy de mi templo,
regalando cicatrices y reviviendo el ingrato recuerdo
de que aún no te tengo…

Y es que te amo.
Sí… Te amo tanto, tanto, tanto…
No te conozco, no te respiro, no te veo;
pero la absurda realidad, a escondidas,
ya me ha dicho que te quiero.

Pasará la distancia.
El día se hará eterno.
Lloraré tu llegada
como el cielo en pleno invierno.

Fingiré que estoy vivo.
Fingiré que he muerto.
Y cuando llegue la mañana
partiré a nuestro encuentro.
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